martes, marzo 23, 2010

AGUA PARA CARACAS, DESALOJO PARA LOS PRODUCTORES



Trabajo audiovisual elaborado por Heizel, Gustavo, Maikol y David






LO QUE SE DICE

El Río Cuira, afluente del Río Tuy, en la parte norte del Municipio Acevedo del estado Miranda, tiene el potencial, según sesudos ingenieros y contratistas para que al construirse una presa de 84 metros de altura se extraigan hasta 21 mil litros de agua por segundo, que serán enviados por bombeo a través de 70 kilómetros de tubería, de tres metros de diámetro, hasta la Planta de Tratamiento de Caujarito, cercana a Charallave. En este punto se conectará al Sistema Tuy III e incrementará los caudales que abastecen la Capital, Valles del Tuy y el estado Vargas, resolviendo de manera definitiva la deficiencia que hoy en día presenta el servicio de agua potable en estas zonas.

LO QUE NO SE DICE

Pero lo que no se dice es que para que eso sea posible, varias de las 600 familias (unas 6 mil personas) que viven, trabajan y crecen en la zona productores de café, cacao y tuberculos deberán ser desplazadas de sus hogares y enviadas lejos del lugar donde nacieron y han crecido generaciones. Todo esto sin contar con el devastador impacto ambiental que que viene con la construccion de dicha presa. A los habitantes de la zona sur de Acevedo ya les han marcado un número en sus casas con brocha gorda; nadie les ha explicado si ese número indica el orden en que sus moradores van a ser desalojados de allí, ni si van a ser desalojados por las malas.

PARA LO QUE HAY DINERO E INVERSIÓN: LA PRESA

El monto total del esta obra, denominada “Ingeniería, Procura y Construcción del Proyecto Tuy IV”, es de mil 795 millones 121 mil bolívares. La inversión hasta la fecha es de 211 millones bolívares y la población beneficiada se calcula en 10 millones de habitantes. El avance físico es de 10 %.

PARA LO QUE NO HAY DINERO NI INVERSION: EL SER HUMANO

Pero con toda esta bola de dinero y ninguna de las instituciones envueltas en el asunto del agua se les ha ocurrido un proyecto para fundar junto a los habitantes de la zona que seran desalojados algo asi como un pueblo agricola integral dentro de los mismos limites de sus montañas, sin violentar sus espacios, cultura agrícola, su entera cotidianidad. Donde queda la inversión social en una obra de esta envergadura?

martes, agosto 26, 2008

Juan Aponte recorre la Zona Sur de Acevedo




Tres días en la zona Sur.

No hubo preparativos especiales, ni reservaciones para comer o dormir yucho menos despliegue de guardaespaldas y policías para la visita de tres días del alcalde Juan Aponte, a las comunidades de la Zona Sur de Acevedo. Después de pasar la primera noche en el interior de los carros, aulas de escuelas o a la intemperie en bancos de la plaza de San Francisco de Macaira, pueblito Guariqueño lindante con las montañas de Miranda, se comenzó el recorrido bien temprano en la mañana, entre carreteras de polvo y estrechos caminos, los cuales nos llevaron desde Los Rosales en la Zona Sur Alta, hasta la lejana e intrincada comunidad de San Rafael de Cuira, la cual a su vez está rodeada de sectores como la Mona y el Café. Cada uno de los pueblitos visitados recibió la repentina llegada del alcalde con sorpresa. En ninguna de ellas hubo actos especiales ni el acostumbrado relleno de personas para crear esos ambientes falsos de apoyo o campaña electoral. Buena Vista, Los Rosales, La Marinera, Cerro Pelón, Pueblo Nuevo, El Filón, San Rafael de Cuira, fueron algunas de las comunidades recorridas durante el primer día. Vialidad, agua, luz,s comunitarias a medio terminar como algunos ambulatorios y la permanente solicitud de la gente de un Mercal y médicos de Barrio Adentro en la zona fueron los reclamos más recibidos. No podía faltar tampoco la inquietud acerca del futuro de esas zonas ante la supuesta construcción del Embalse de Cuira. En cada parada, una nueva aglomeración de vecinos. Detrás de mi, Julio Bolívar, habitante de la Marinera, hacía el siguiente comentario: -“No se como irá a hacer el alcalde, no creo que una alcaldía de pa´ tanto”.

Pasando de largo por Casupito vía Macanilla.

El sábado, segundo día, un Mercal con más de 20 toneladas de alimentos se nos unió al recorrido y con los carros de Cafecao cargados hasta el tope de comida, llegamos montaña arriba a Macanilla en la Zona Sur Baja, donde la distribución de los productos, el alojamiento y demás servicios llevados en el operativo, se organizó alrededor de la escuela y el ambulatorio entre colchonetas y hamacas para pasar la noche. Antes de llegar a este sector, una de las comunidades dejadas atrás me había hecho llegar su malestar porque nunca se paraban allí -“siempre pasan de largo, nunca se paran en Casupito”,- reclamó el vocero, -“de regreso los esperamos con una alcabala carajo”-, advirtió. Una hora después ya se había corrido la voz, un Mercal y el alcalde están el Macanilla. En cuestión de instantes ya se hacían presentes voceros de los Consejos Comunales, vecinos, niños, todos con alguna petición en la mano. El Mercal atendía a personas de San Isidro, Campechana, Las Marías, El Torito, Casupito, La Piedrota, Macanilla y hasta gente de San Francisco de Macaira (Edo. Guárico) fue a parar al improvisado operativo en las montañas de Guatopo, mientras otros aprovechaban de sacar Cartas de Residencia, cambios de dirección para votar, la Cédula de Identidad o anotarse en el Registro Electoral. Un acueducto de agua para estas comunidades y el arreglo de la Subida de los Muertos, como se llama por allí a una de las más peligrosas vías de acceso en invierno, fueron los temas más discutidos por los presentes en las pequeñas Asambleas Comunales que se formaban en torno a la presencia del alcalde.



El domingo en el Jobito y la acábala en Casupito

La comunidad del Jobito, al informarse de la presencia del alcalde y demás funcionarios, había organizado una gran asamblea junto con las de Apa, Casupo, Paria y Crucecitas; los caminos cerrados por derrumbes que unen a estos pueblos con Miranda vía Panaquire y su eventual desalojo al comenzar los trabajos del embalse de Cuira, eran la conversa obligada con Juan Aponte; ya meses anteriores se había empezado a formar un Consejo Comunal con la principal finalidad de defender los derechos de estas familias ante las ambigüedades e indiferencias de las instituciones envueltas en el supuesto proyecto de la represa. A diferencia de las otras comunidades visitadas, el Jobito no solo planteó problemáticas sino posibles soluciones a ellas. Un proyecto de un pueblo integral dentro de la misma Zona Sur fue discutido a toda voz en la cancha de bolas, donde se desarrollaba la Asamblea y se llegó a un acuerdo con Juan Aponte para destapar la carretera hacia Miranda.

De regreso, llegando a Casupito, una alcabala de hombres, mujeres y niños esperaba al Alcalde y su caravana roja. Todo trascurrió en calma durante la conversa con estos compatriotas, una promesa de ser tomados más en cuenta como comunidad y de formalizar un expendio de alimentos Mercal en ella acabó con la pacífica alcabala.

Aún recuerdo las palabras de Julio en la Marinera: -“No se como irá a hacer el alcalde. Una alcaldía no da pa tanto”-.

domingo, agosto 10, 2008

El Torito


Juan del Carmen. Uno de los fundadores de la cumunidad del Torito
Caminos del Torito hacia San Antonio. Al fondo funcionarios del INTI tratando llegar
Los Martínez, son una familia humilde de la comunidad montañosa de El Torito en el sur de Acevedo, estado Miranda. Como todos los habitantes de este territorio selvático lindante con el Parque Nacional Guatopo, viven de la agricultura: cultivan el ocumo y el cacao como lo hicieron sus abuelos; viejos fundadores de los “pueblitos” de esta intrincada región por más de ochenta años. Su vida, aunque aparentemente tranquila, esta signada por una constante lucha por la supervivencia. Una amplia casa de bahareque y zinc, sin servicio básico alguno, alberga a toda la familia: Gabriel, Mariela su esposa y sus cuatros hijos.
La falta de electricidad, agua potable, cloacas y otros servicios imprescindibles para una calidad de vida relativamente saludable, les es ajena. Pareciera que ni hacen falta, bueno, en realidad no les ha hecho falta nunca. Gabriel, nunca aprendió a leer y escribir, mientras que Mariela apenas pudo terminar el tercer grado de primaria. Con todo y esto han hecho grandes esfuerzos para que sus tres hijos mayores se mantengan estudiando en la escuela más cercana, a una hora de camino a pie, montaña arriba. Aun así, Jovito, el mayorcito deberá abandonar los estudios este año para ayudar en la cosecha, ya que su madre, ayudante también en las tareas del conuco, acaba de parir otro hermanito y no podrá aportar su esfuerzo, además, con una nueva criatura en el rancho, hay que producir más. La odisea de Mariela, recién dada a luz, para poder asistir a su control postnatal es increíble. Tuvo que salir de El Torito a pie, monte arriba, atravesando caminos de bestias durante una hora, hasta la única vía transitada por vehículos rústicos, en el sector Macanilla, desde donde realizó otro recorrido no menos extenuante por carreteras empantanadas sentada encima de sacos de verdura hasta Altagracia de Orituco, pueblo guariqueño a 35 Km. de destino. Cada vez que pudo asistir a un control prenatal en los siete meses precedentes, hizo este mismo esfuerzo. Finalmente parió en casa debido a su avanzado estado y a la tremenda dificultad para esta clase de traslados en tiempo de invierno; y es que en el Torito cuando empiezan las lluvias empeoran las condiciones de la vialidad quedando incomunicadas muchas familias. Este peregrinaje de Mariela es igual para cualquier otra diligencia que tengan: compra de alimentos, atención médica de urgencia o permanente, trámites de cualquier tipo ante instituciones, etc.; la misma travesía; horas montaña arriba y horas montaña abajo. Gabriel pasa la mayor parte del día internado en el monte junto con sus dos compadres tratando que este año la siembra del ocumo y la del cacao pueda darle lo suficiente para recuperar las perdidas pasadas cuando las lluvias arrasaron con su conuco. Pero todo parece indicar que va a ser un buen año. La semilla que su compadre Simón le trajo del Orza al otro lado de la montaña es muy buena y ya las plantas retoñan formando una gran alfombra verde a lo largo de tres hectáreas de terreno inclinado. Aunque son tierras que están fuera del Parque Nacional Guatopo, no posee documento de propiedad sobre ellas; recuerda una oportunidad que se le presentaron unos funcionarios del INTI instándolo a solicitar la carta agraria, documento que supuestamente lo acredita como propietario y el les contesto: “y yo para que necesito eso; o es que usted me va a decir ahora que estas tierras no son mías. Fueron de mis abuelos y hace tiempo de los padre de ellos, crecí trabajándolas con mis viejos y hermanos y ahora soy yo quien esta sobre ellas; quiere usted mas documento que ese”-no hubo manera de convencerlo de lo contrario. A lo lejos los tres hombres divisan una estela de humo gris que se remonta sobre los árboles. Es en el rancho de Gabriel. El almuerzo esta listo.


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