La política del director de la Policía del Estado Miranda, comisario David Colmenares, es que el organismo a su cargo sea un cuerpo policial eminentemente preventivo, lo que a decir de los productores es contraproducente porque generalmente no actúan si no hay fallecidos, ya que no son represivos. En consecuencia, el hampón actúa con mayor impunidad, porque sabe que no será detenido a menos que sea sorprendido in fraganti.

La Policía de Miranda se divide en siete zonas y en Barlovento funcionan dos: las zonas 3 y 4, que tienen no sólo la responsabilidad de resguardar la seguridad tierra adentro, sino también mar afuera, debido a los frecuentes robos de motores fuera de borda que están afectando la pesca en la costa, y por lo cual se inició una campaña de grabado de motores.
Para la zona están destacados 180 funcionarios pero entre las labores administrativas, los funcionarios de motocicleta y los que van en bicicletas, el número de efectivos que en realidad puede hacer patrullaje para la vasta área rural está entre 18 y 20 hombres.
Pero el problema es más complejo, según se desprende de los propios funcionarios, ya que existe un trabajo social que debe desplegar el organismo para atender a las asambleas comunitarias de las distintas poblaciones del oriente mirandino y que además de distraer el trabajo de patrullaje, le permite a los antisociales conocer cuándo están ausentes los funcionarios,
par poder actuar con mayor tranquilidad.Jonay Rosales, administrador de la planta de Incasuca, sostiene que la policía preventiva que pretende implementar el comisario David Colmenares es una idea novedosa que puede funcionar en Europa, en países desarrollados, porque hay cámaras cada dos cuadras.
“Pero ¿cómo aplicas un proyecto así en una zona tan difícil, en la que debes comenzar desde ya a trabajar en las escuelas, diciéndole al niño que robar es malo y además cómo se puede desarrollar este proyecto cuando cuentas con apenas dos unidades de patrullaje”, argumentó el productor.
Cacaoteros y comerciantes en los centros de acopio aseguran que este problema también lo confronta el destacamento de la Guardia Nacional acantonado en la zona, la cual apenas dispone de un vehículo para atender a las distintas comisiones de trabajo.
El problema, según informan algunos habitantes en las poblaciones de la zona mirandina, es que la región se ha convertido conjuntamente con los Valles del Tuy, en una zona donde suelen esconderse los antisociales que tienen problemas en Caracas. “Barlovento es la continuación de Petare”, asegura Carmen Helena Ottengo, vicepresidenta de la Cámara de Productores y Exportadores de Venezuela.
La señora comenta que existe un problema social, porque en muchas ocasiones el que roba es familiar de algún trabajador de la hacienda y la gente prefiere callar a realizar las denuncias. Advierte que estas acciones violentas están amenazando a la economía de la región porque, a su juicio, la producción de cacao ha caído considerablemente en los últimos dos años.
¿Por qué sacan la mercancía a esa hora? Pese al escenario que describen los productores, el comisario Colmenares defiende el programa de la policía preventiva y asegura que este método ha permitido que baje el índice delictivo en la zona.
El director de Polimiranda, asegura que se han venido aplicando medidas que han generado buenos resultados, como la Misión Control de Identidad, para determinar con exactitud quiénes son las personas que generalmente son señaladas por la comunidad y que se dan a conocer con apodos.
La identidad de los hampones que estarían detrás de grupos organizados ha sido un problema que también confronta el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). El comisario Basilo Barrios Colls, jefe de la subdelegación de Higuerote, explicó que generalmente identifican a los agresores pero cuando se solicita a la comunidad que haga el reconocimiento, entonces muchos se echan para atrás y lo poco que se avanza en las averiguaciones se pierde.
Para los funcionarios policiales el principal problema es que los productores no se han planteado una verdadera estrategia que incluya a los organismos policiales. Colmenares apela a un ejemplo. “Si han sido capaces de determinar a qué horas actúan los hampones, que lo hacen principalmente en horas de la tarde, ¿por qué sacan mercancía en ese tiempo si saben que son más vulnerables?”.
Piensa el director de Polimiranda que es posible incrementar la seguridad y evitar el robo de cacao si se desarrollan estrategias en conjunto, por ello reitera que en las reuniones que se desarrollan en las zonas policiales es importante que estén presentes los productores.
Autoridades los desarman
Un productor ubicado a las afueras de la población de Panaquire y del cual se omite su nombre por temor a represalias aseguró que “los problemas que nosotros tenemos son básicamente por el robo del cacao, y hasta matan a los productores, pero por aquí no viene la Guardia Nacional. Mi propio caso es que los ladrones vienen cuando uno está recogiendo el cacao y lo obligan a cargar la mercancía, a uno, junto con los trabajadores, y ponerla en vehículos para que ellos se la lleven”.
Asegura que más indefensos quedan porque la Guardia Nacional, a raíz del decreto que emitió Jorge Luis García Carneiro, cuando era Ministro de la Defensa, les despojó de todas las armas, incluso asegura que por portar una escopeta con el permiso que había sido revocado, le abrieron un expediente en el Ministerio Público y el problema es que los ladrones sí están armados, “pero entonces cómo nos protegemos nosotros”, dijo.
“No recuerdo cuántas veces me han robado, pero me he tenido que enfrentar a plomo para espantarlos y ahora la GN me quitó el arma. Un cabo primero de la GN, se metió en mi casa y me sacó el arma. Ahora estoy enfrentando un problema en la Fiscalía y los que me roban están tranquilamente portando armas”, asegura.
Fuente: El Mundo
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